Uno siempre vuelve a donde fue feliz. Por eso recordamos los inicios del diseñador Vicente Martos (Bedmar, 2002) en la Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología (UDIT), donde se graduó en 2024. Ahora couturier titulado, se abre camino de forma segura en el sector, arropado por un talento nato y una sensibilidad descomunal.
Su historia con la moda no es reciente. Con tan solo cuatro años, este jienense de 23 años ya sabía lo que era enhebrar una aguja: "Desde que tengo uso de razón, siempre he estado dibujando o imaginando alguna idea en tejidos. Pedía a mis abuelas que me confeccionaran o cortaran".
"En ese momento, quería ser cura, pero realmente creo que era porque me llamaba mucho el arte religioso y el costumbrismo que veía en casa de mi abuela Bernarda. Se celebraba la Cruz de Mayo, por lo que durante todo el año se preparaban los altares. Entonces tenía mucho contacto con los materiales, como las flores y los tejidos", reflexiona sobre el nacimiento de su pasión.
Con nueve años, comenzó a formarse en patronaje y confección en el taller de Mari Carmen Macías, donde adquirió una sólida base técnica: "En mi pueblo, no había ningún sitio en el que aprender. Entonces mi madre encontró una academia de corte y confección. Empecé ahí un verano y después, sabía que me quería quedar".